15 factores clave en la esperanza de vida después de un ictus

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Si cerramos los ojos y pensamos en el ictus, se nos viene alguna persona a la cabeza, ya sea un familiar cercano o un amigo de un amigo. Desgraciadamente suele ser así, pero aún sabemos poco sobre ello ¿se puede evitar? ¿qué hacer cuando nos sucede algo así? y sobre todo ¿qué esperanza de vida existe?. Así que, empecemos:

¿Qué es un ictus?

El ictus es una enfermedad cerebrovascular, provocada por un trastorno repentino en el flujo sanguíneo cerebral. Esto hace que se altere de forma permanente o transitoria la función o funciones de una determinada región del encéfalo 1.

Si hablamos de clasificación hay dos tipos de ictus. Por un lado, el ictus isquémico que supone entre el 80 y el 85% de los casos, y es causado por la obstrucción de una arteria por un coágulo de sangre o trombo, el cual limita el flujo sanguíneo. Y por otro lado, el ictus hemorrágico, que compone el 15 o 20% restantes de los casos, producido por la rotura de un vaso sanguíneo que desencadena una hemorragia a nivel cerebral. En ambos casos la cantidad de oxígeno que llega al cerebro se ve disminuida provocando un daño cerebral o la muerte 2.

El ictus es una de las causas más frecuentes de mortalidad en nuestro país, y aquellos que se recuperan, en frecuentes ocasiones, no suelen hacerlo completamente, ya que deja una estela de secuelas más o menos graves que afectan a su calidad de vida y a su futura supervivencia.

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), cada año 120.000 personas sufren un ictus, el Instituto Nacional de Estadística informa que es la primera causa de defunción superando a los tumores, y la Federación Española del Ictus aclara que es la primera causa de mortalidad en las mujeres y la segunda en los hombres.

Vale… Nos encontramos con muchos datos, pero…hay que tener muy en cuenta que el 70% de personas sobreviven (según la SEN), con o sin secuelas, y no podemos evitar caer en el titular cliché: ¿Y ahora qué? Son muchas las preguntas que le vienen a los familiares y a la propia persona afectada por el ictus, pero la pregunta que se posiciona en el Top1 es : ¿Se ha visto su esperanza de vida mermada por esto?

¿Cuál es la esperanza de vida?

Las estadísticas y bibliografía publicada en nuestro país no nos ayudan a realizar una clasificación totalmente completa, ya que lo que queremos saber es; cuál es la esperanza de vida de un paciente de ictus y si varía esa esperanza según la edad. También queremos conocer estos datos diferenciando si la persona ha sufrido un accidente cerebrovascular isquémico (disminución o detención del flujo sanguíneo) o un derrame cerebral (hemorragia).

De momento lo que sabemos, gracias al IDIAP (Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol), es que el 16% de las personas mueren antes de un año y que el 26,6% mueren durante los cuatro años posteriores. Sin embargo, en estos cuatro años, el 59,2% mueren en el primero.

Igualmente, podemos obtener datos sobre la incidencia y prevalencia del ictus en nuestro país. Según el IDIAP, el 75% de los casos de ictus son en personas mayores de 65 años, y entre los 75 y 84 años se encuentra el mayor número de afectados.

El Atlas del Ictus de España recoge datos muy interesantes sobre el ictus, como la incidencia, que en el año 2017 (que es el año hasta el que han recabado datos), fue de 187,4 casos por cada 100.000 habitantes, es decir, hubo 71.780 casos nuevos.

Además, se produjeron 93.022 altas hospitalarias. Si tenemos en cuenta la prevalencia de la enfermedad, también con datos de ese año, conocemos que fue del 1,7% que equivalió a 661.512 personas, y el número de defunciones alcanzó los 26.937.

Gráfica de crecimiento

Nuestro objetivo como profesionales de la salud es trabajar codo con codo con estos pacientes en reducir las secuelas tras este episodio, ya que, si conseguimos que se recuperen total o en gran medida de las patologías, la calidad de vida se verá reforzada. Por tanto, si la calidad de vida mejora, la esperanza de vida tras el accidente cerebrovascular será mayor.

Pero, ¿como podemos controlar esa calidad de vida? ¿Podemos mejorarla realmente?. La respuesta es si, y para ello os mostramos una serie de factores, tanto positivos como negativos, para que podáis tenerlos en cuenta.

Factores que entran en juego después del ictus

Factores de riesgo

Existe la creencia de que a mayor edad peor pronóstico. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que la edad no es un factor de riesgo post-ictus en sí, sino más bien las patologías que padezcan y la discapacidad funcional previas al ictus 2.

Los factores de riesgo cardiovascular según el tipo de ictus sufrido son los siguientes 3:

Ictus isquémico:

·      13% historia familiar de enfermedad cardiovascular prematura.
·      42,4% obesidad abdominal.
·      85,4% hipertensión arterial.
·      63,1% hipercolesterolemia.
·      38,1% diabetes mellitus.
·      25% tabaquismo.
Ictus hemorrágico:

·      12,5% historia familiar de enfermedad cardiovascular prematura.
·      40,9% obesidad abdominal.
·      83% hipertensión arterial.
·      50% hipercolesterolemia.
·      26,1 % diabetes mellitus.
·      22,7% tabaquismo.

Es decir, los pacientes que han padecido un ictus, presentan la hipertensión arterial como factor de riesgo cardiovascular más prevalente 2,3.
A estos factores se han de sumar otros como 4,5:

  • La magnitud del daño cerebral.
  • Fibrilación auricular.
  • Sedentarismo.
  • Haber sufrido un ictus previo.
  • Alcoholismo y Enolismo (alcoholismo casi exclusivamente por consumo de vino).
  • Enfermedad coronaria.
  • Accidente isquémico transitorio previo.
  • Enfermedad arterial periférica.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Estrés por el trabajo o situación familiar.
  • Trastornos emocionales previos y derivados del accidente cerebrovascular (aquí reside la importancia del apoyo psicológico).

Desgraciadamente, se ha observado que el control de estos factores de riesgo es deficiente, y que el tratamiento farmacológico junto con medidas más estrictas de control de estos aspectos, sobre todo de los cardiovasculares, mejoraría el pronóstico de estos pacientes 3.

Factores positivos

No todo va a ser malo. Se debe arrojar algo de luz a estos casos, y sentirnos esperanzados.

Edad

Y el primer paso es eliminando mitos como el de la edad. Como ya se ha visto antes, la edad no es un factor de riesgo. Sin embargo, se ha visto que aquellos pacientes considerados muy ancianos (de más de 85 años) ingresados por un ictus, reciben unos cuidados médicos distintos a los de los pacientes más jóvenes, lo que sí puede repercutir en su supervivencia2.

Entonces consideramos un factor positivo la edad, porque se ve que no repercute en gran medida en la mortalidad, pero ¿la consideramos un factor de riesgo porque desde la práctica clínica se sigue pensando, de manera errónea, que los más ancianos no tienen tanta capacidad de recuperación y que no hay solución? Esto es algo que debemos cambiar, y empezar a entender que ¡la plasticidad cerebral funciona durante toda nuestra vida! (Neuroplasticidad y rehabilitación de lenguaje).

Tratamiento rehabilitador y funcionalidad previa

Por otra parte, otro grandes factores positivos son el tratamiento rehabilitador y la funcionalidad previa 6. Es decir, es necesario que los pacientes accedan a los programas de rehabilitación de fisioterapia, logopedia y terapia ocupacional con el fin de obtener una mejoría funcional, por ende, mejorar su calidad vida y así aumentar su esperanza de vida.

Pero no solo eso, tenemos que hablar de la prevención, disminuyendo aquellos factores de riesgo para así aumentar los positivos como la funcionalidad. Por ejemplo; debemos dejar atrás el sedentarismo, si prevenimos una discapacidad funcional tanto física como mental.

Entorno familiar

Por último, no debemos olvidarnos de un factor muy importante y que va a beneficiar a estas personas en gran medida, y es LA FAMILIA. Su apoyo es esencial, pero para que su apoyo sea positivo y efectivo, también deben contar con ayuda profesional.

La idea final es formar un equipo multidisciplinar que, junto con la familia, la recuperación sea lo más rápida y efectiva posible. Si la autoestima y la funcionalidad cognitiva y física mejoran. Si la familia es un punto de apoyo y recibe apoyo.

Si el paciente recibe rehabilitación y los controles necesarios. Entonces nos podremos olvidar del “¿Y ahora qué?” y pensar que le quedan muchos años de vida por delante.

Familia

Referencias

1. Leno-Díaz C, Holguín-Mohedas M, Hidalgo-Jiménez N, Rodríguez-Ramos M, Lavado-García JM. Calidad de vida relacionada con la salud en personas supervivientes a un ictus a largo plazo. Rev Cient Soc Esp Enferm Neurol. 2016; 44(C): 9-15.

2. Serrano-Villar S, Fresco G, Ruiz-Artacho P, Bravo A, Valencia C, Fuentes-Ferrer M, Estrada V, Porta-Etessam J. El ictus en pacientes muy ancianos: mitos y realidades. Med Clin (Barc). 2013; 140(2): 53-58.

3. Abellán-Alemán J, Ruilope-Urioste LM, Leal-Hernández M, Armario-García P, Tiberio-López G, Martell-Claros N. Control de los factores de riesgo cardiovascular en pacientes con ictus atendidos en Atención Primaria en España. Estudio ICTUSCARE. Med Clin (Barc). 2011; 136(8): 329-335.

4. Brea A, Laclaustra M, Martorell E, Pedragosa A. Epidemiología de la enfermedad vascular cerebral en España. Clin Invest Arterioscl. 2013; 25(5): 211-217.

5. González-Gómez FJ, Pérez-Torre P, DeFelipe A, Vera R, Matute C, Cruz-Culebras A, Álvarez-Velasco R, Masjuan J. Ictus en adultos jóvenes: incidencia, factores de riesgo, tratamiento y pronóstico. Rev Clin Esp. 2016; 216(7): 345-351.

6. Durà-Mata MJ, Molleda-Marzo M, García-Almazán C, Mallol-Badellino J, Calderon-Padilla V. Factores pronósticos en el ictus. De la fase aguda a los tres años. Rehabilitación (Madr). 2011; 45(1): 18-23.

Logopeda colegiada nº: 28/1309

Máster en Investigación logopédica en Daño Cerebral y Trastornos Degenerativos.

Logopeda en Clínica de rehabilitación Integral

Marcos Altable

Neurólogo colegiado nº: 513905553

Fundador y director de Neuroceuta.

Máster en Neurología.

Máster Experto en Neuropsicología.

Máster en Neurología Pediátrica y del Neurodesarrollo.

Especialista en Neurología, Eco- Doppler carotídeo,  Electroencefalograma y Neurofisiología Clínica.

Understanding the Brain: The Neurobiology of Everyday Life (University of Chicago)

Práctica clínica desde hace más de 20 años.

Categorías Ictus

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